Gestalt Jerez

21 de Mayo; Día Mundial de la Meditación

21 de Mayo; Día Mundial de la Meditación

De un tiempo a esta parte se ha popularizado, al menos teóricamente, el binomio terapia-meditación. Conceptos milenarios como el de la atención meditativa se actualizan en el presente y entran a formar parte del acervo terapéutico a nuestra disposición. Tal vez, el mindfullnes, cuyo origen se encuentra en la meditación Vipassana, sea el termino más conocido para referirnos a este hermanamiento. Este tipo de meditación se ha demostrado efectiva en la reducción del estrés y en la prevención de recaídas de episodios depresivos. Diversos estudios científicos avalan los beneficios que la meditación puede deparar a nuestro organismo. Desde un punto de vista neurológico se ha demostrado que favorece la plasticidad neuronal, fisiológicamente equilibra la presión sanguínea, y en términos inmunológicos puede reducir el cortisol, la llamada hormona del estrés.

Pero más que lo objetivo, medible, cuantificable y universal a mí me interesa lo subjetivo, particular, experiencial y propio.

Ante una sensación de malestar, como el estrés, la ansiedad o la depresión, tenemos tendencia a escapar o huir. Lo cual, no hace, sino que eternizar y empeorar nuestro estado. La meditación es una práctica de aceptación, de no juicio. Ya sea que experimentemos sensaciones agradables o desagradables no nos identificamos con ellas. Relativizamos dichas experiencias y vamos más allá de las mismas. Dejamos espacio así, para que emerja lo que hay debajo de ellas, pudiendo encontrar la verdad que habita en nuestro interior oculta bajo capas de ilusiones.

La meditación puede ayudar o mejorar los sufrimientos cotidianos desde distintas perspectivas:

– Ayudándonos a reconocer que algo no marcha bien en nuestras vidas.

– Calmando la angustia, atravesando estados de malestar, a través de la concentración en la respiración. Fundamentalmente en la expiración.

– Como estado de observación de lo que pasa en nuestro interior, la meditación nos ayuda a conocernos mejor y de esta forma podemos describir y expresar con mayor claridad lo que nos ocurre. Situándonos así, en mejor disposición de recibir ayuda.

– Por el propio carácter homeostático del organismo que se regula hasta alcanzar condiciones óptimas por sí mismo.

Sin embargo, me parece importante señalar que, aunque la meditación puede ser terapéutica no se trata de una terapia. Ni está recomendada para todo el mundo. Si alguna persona tiene una fuerte dificultad en su vida que le genera un sufrimiento excesivo debe acudir a terapia y no creer que la meditación va a resolver sus problemas. Esta no es su función y en algunos casos podría ser hasta contraproducente al poder emerger estados de los que no somos capaces de desidentificarnos mediante su práctica.

Reflexiones del equipo Sal
Joaquín Pérez Requena
Psicólogo Sanitario y Terapeuta Gestalt

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